jueves, 18 de marzo de 2010

Altar de la inmaculada concepción

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Este altar está dedicado a la inmaculada concepción. A sus costados encontramos a dos de los representantes de la comunidad jesuita: San Roberto Belarmino y San Francisco de Borja, a estos dos los une la erudición, la fuerza y éxito con los que predicaron, así como su labor como escritores. Los Jesuitas se distinguieron por su gran devoción mariana, ésta deriva principalmente de dos factores:

La gran devoción de San Ignacio de Loyola a la Virgen, ya que según la leyenda dorada una noche se le apareció la Madre de Dios, rodeada de luz y llevando en los brazos a Su Hijo. La visión fue el principio de su conversión. Así, Ignacio y sus compañeros decidieron formar una congregación religiosa para perpetuar su obra. A los votos de pobreza y castidad debía añadirse el de obediencia para imitar más de cerca al Hijo de Dios, que se hizo obediente hasta la muerte. Para alcanzar estos fines toman la protección y mediación de la Inmaculada concepción de María y del Niño Jesús. San Francisco de Borja es reformador de la orden de la Compañía de Jesús, con tres normas: la oración y los sacramentos, la oposición a la mentalidad del mundo y la perfecta obediencia, dio tal ímpetu a su orden en todo el mundo, que puede llamársele el segundo fundador. San Francisco de Borja tenía una profunda devoción a la Eucaristía y a la Virgen Santísima, por su parte San Roberto Berlamino profesó en la compañía de Jesús a sus diecisiete años y años más tarde se le declaró Doctor de la Iglesia.

 

Estudio de las obras

clip_image004Título de la obra: San Francisco de Borja

  • Autor de la obra: Agustín Espinosa
  • Dimensiones: 139 cm. X 44 cm.
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada con ojos de vidrio
  • Fecha: Primera mitad del siglo XIX
  • Ubicación: Lado derecho del altar de la inmaculada concepción al poniente sobre la nave principal
  • Elementos formales: Hombre barbado de edad media vestido con alba y casulla. Su mano derecha se encuentra sobre el pecho mientras que su mano izquierda sostiene un mapa de América. Su mirada está dirigida hacia el cielo.
  • Interpretación:

Escultura de San Francisco Borja, perteneciente a la orden de los Jesuitas. El mapa que sostiene con su mano izquierda recuerda la autorización que dio a la orden a la que pertenecía para venir a Nueva España.

  • Estado de conservación:

Bueno, la obra solo presenta una capa de polvo superficial.

  • Recomendaciones:

Limpieza periódica en seco con el fin de eliminar el polvo depositado sobre la superficie de la obra.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: San Francisco de Borja

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Francisco de Borja (1510-1572), marqués de Lombay y primo de Carlos V, fue en su juventud caballerizo mayor de la emperatriz Isabel de Portugal y como tal fue comisionado, a la muerte de ésta, para trasladar su cadáver de Toledo a Granada, donde sería enterrada en el mausoleo de los Reyes Católicos.

Ribadeneyra cuenta que, al llegar a Granada y destapar el ataúd para reconocer el cadáver, Francisco quedó sumamente trastornado por el modo en que la muerte había transformado a aquella angelical criatura en pestilente alimento de los gusanos. Francisco quedó trocado “como de muerte a vida” y se prometió “nunca más servir a señor que se pueda morir”, revelación que —según Rivadeneyra— lo hizo decidirse a encaminar sus pasos solamente hacia Dios. Este momento se conoce como su “conversión”. A esto podemos añadir el hecho de que Francisco de Borja invirtió todavía mucho tiempo cumpliendo con sus obligaciones de noble: después de la muerte de la emperatriz fue virrey de Cataluña y se hizo cargo de su ducado en Gandía, donde crió y educó a los ocho hijos que tuvo con su esposa, Leonor de Castro.

La muerte de su esposa, en 1546, tal vez tenga mucho más que ver con su ingreso en la vida religiosa, pues a partir de entonces comienza su correspondencia con Ignacio de Loyola. La muerte de su esposa también está envuelta en una atmósfera milagrosa. Mientras ella se encontraba gravemente enferma, él fue a orar por su salud ante un crucifijo. Ribadeneyra dice que el propio Borja le dijo que “Estando en esta suplicación fue visitada su alma con una esclarecida luz y oyó como una voz interior que le dezía: Si tu quieres que te dexe a la Duquessa mas tiempo en esta vida, yo lo dejo en tus manos, pero avisote que a ti no te conviene”,7 a lo que él respondió: “[…] que ansi como yo no soy mío, sino vuestro, ansi no quiero que se haga mi voluntad sino la vuestra, y que quiere lo que vos quereis.”. Escribió a San Ignacio de Loyola pidiéndole que lo admitiera como jesuita. El santo le respondió que sí lo admitiría, pero que antes se dedicara a terminar la educación de sus hijos y que aprovechara este tiempo para asistir a la universidad y obtener el grado en teología.

Murió el 30 de septiembre de 1572 en Roma.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

La representación más usual es la imagen devocional, de culto, acompañado siempre de otros ilustres santos jesuitas. El principal atributo iconográfico de este santo es una “calavera con corona imperial”, que recuerda un pasaje de su vida que fue difundido por la hagiografía que de él hiciera el jesuita Pedro de Ribadeneyra.

d) Fuentes documentales y científicas del tema:

RIBANEDEIRA, Pedro de. Vida del P. francisco de Borja. Madrid, 1592.


Título de la obra: Inmaculada Concepción

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  • Autor de la obra: Anónimo
  • Dimensiones: 178 X 78 cm
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada con ojos de vidrio
  • Fecha: Segunda mitad siglo XIX
  • Ubicación: Al centro altar de la inmaculada concepción al poniente sobre la nave principal
  • Elementos formales: Mujer joven de larga cabellera vestida con túnica blanca de filos dorados y manto azul. Sus manos se encuentran entrecruzadas sobre su pecho y su mirada se dirige hacia el cielo. Está parada sobre una nube, donde se puede percibir los rostros de tres infantes.
  • Interpretación:

Típica representación de la Inmaculada Concepción. Esta imagen recuerda el momento de la concepción de Maria, siendo preservada de la mancha del pecado original.

  • Estado de conservación:

Bueno, únicamente presenta una capa superficial de polvo.

  • Recomendaciones:

Limpieza periódica en seco con el fin de eliminar el polvo depositado sobre la superficie de la obra.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: La Virgen María

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María «en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original».

«La Santísima Virgen María...» El sujeto de esta inmunidad del pecado original es la persona de María en el momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo.

«... en el primer instante de su concepción...» El término concepción no significa la concepción activa o generativa por parte de sus padres. Su cuerpo fue formado en el seno de la madre, y el padre tuvo la participación habitual en su formación. La cuestión no concierne a lo inmaculado de la actividad generativa de sus padres, ni concierne tampoco absoluta y simplemente a la concepción pasiva (conceptio seminis carnis, inchoata), la cual, según el orden de la naturaleza, precede a la infusión del alma racional. La persona es verdaderamente concebida cuando el alma es creada e infundida en el cuerpo. María fue preservada de toda mancha de pecado original en el primer momento de su animación y la gracia santificante le fue dada antes que el pecado pudiese hacer efecto en su alma.

«... fue preservada de toda mancha de pecado original...» La esencia formal activa del pecado original no fue removida de su alma como es removida de otros por el bautismo; fue excluida, nunca fue simultánea con la exclusión del pecado. El estado de santidad original, inocencia y justicia, como opuesto al pecado original, fue conferido sobre ella; por cuyo don cada mancha y falta, todas las emociones, pasiones y debilidades depravadas, esencialmente pertenecientes a su alma por el pecado original, fueron excluidas. Mas no fue eximida de las penas temporales de Adán: el dolor, las enfermedades corporales y la muerte.

«... por un singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano». La inmunidad del pecado original fue dada a María por una singular exención de una ley universal por los mismos méritos de Cristo, mientras los demás hombres son limpiados del pecado por el bautismo. María necesitó la redención del Salvador para obtener esta exención y ser liberada de la necesidad y de la deuda (debitum) universal del estar sujeto al pecado original. La persona de María, por su origen de Adán, habría sido sujeto de pecado; pero, siendo la nueva Eva quien sería la madre del nuevo Adán, fue, por el eterno designio de Dios y por los méritos de Cristo, apartada de la ley general del pecado original. Su redención fue la verdadera obra maestra de la sabiduría redentora de Cristo. Es un redentor mayor quien paga la deuda en que no incurrió que quien paga después que ha caído en la deuda. Éste es el significado del término «Inmaculada Concepción».

Representaciones a través de la historia: El tema de la Concepción Inmaculada se da en España desde el siglo XVII. La Inmaculada Concepción de María significa, según la doctrina católica, que la Madre de Dios desde que fue concebida ha sido preservada del pecado original. Este dogma católico estaba siendo cuestionado por los protestantes en el siglo XVII por lo que en la católica España se puso de moda la imagen de la Inmaculada Concepción. Este es el motivo de la proliferación de imágenes de la Inmaculada en el arte Barroco español. La iconografía de la Inmaculada la dictó.

Francisco Pacheco representándola a una edad juvenil, vestida con túnica blanca y manto azul, símbolos de pureza y eternidad respectivamente, coronada con doce estrellas, la media luna y una serpiente a los pies simbolizando su dominio sobre el pecado.

a) A tributos iconográficos:

La iconografía de la Inmaculada Concepción surge de la tradición cristiana en su deseo de defender la concepción sin pecado de la Virgen y no obtuvo su declaración oficial como dogma de la Iglesia hasta 1855.

 

clip_image008Título de la obra: San Roberto Belarmino

  • Autor de la obra: Agustín Espinosa
  • Dimensiones: 140 X 60
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada.
  • Fecha: Primera mitad del siglo XIX
  • Ubicación: Lado izquierdo del altar de la inmaculada concepción al poniente sobre la nave principal
  • Elementos formales: Hombre barbado de edad media, vestido con sotana roja, sobrepelliz y birrete. En su mano izquierda sostiene un libro.
  • Interpretación:

Se trata de una representación de San Roberto Belarmino. Se encuentra vestido de cardenal debido a que fue nombrado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XI.

  • Estado de conservación:

Bueno, únicamente presenta deposición de polvo sobre la superficie. Tres dedos de la mano izquierda han sido pegados.

  • Recomendaciones:

Hacer una limpieza periódica en seco, utilizando plumero, con el objetivo de remover el polvo depositado sobre la superficie de la obra. Hay que tener especial cuidado con la mano izquierda para evitar desprendimientos. Habría que revisar los tratamientos que se hicieron sobre esa mano en vías de determinar si fueron apropiados o si es necesario remplazarlos.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: San Roberto Belarmino

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Roberto significa: "el que brilla por su buena fama". (Ro: buena fama. Bert: brillar). Belarmino quiere decir: "guerrero bien armado". (Bel: guerrero. Armin: armado).

Distinguido teólogo jesuita, escritor y cardenal, nacido en Montepulciano, el 4 de octubre de 1542; fallecido el 16 de Setiembre de 1621. Fue llevado al colegio Jesuita recientemente fundado en su ciudad, y entró en la Compañía de Jesús el 20 de Setiembre de 1560, siendo admitido a sus primeros votos al día siguiente. En 1576 se le confió el profesorado de Controversias recientemente fundado en la Universidad Romana. Probó estar a la altura de la ardua tarea, y las conferencias dictadas dieron sus frutos en el trabajo "De Controversiis, este trabajo monumental fue el más temprano intento de sistematizar las variadas controversias de su tiempo, y produjo una inmensa impresión a través de Europa, el impacto asestado al Protestantismo fue tan agudamente sentido en Alemania e Inglaterra que fueron fundados profesorados especiales con el objeto de proveer respuestas al mismo. En 1588 Bellarmine fue hecho Padre Espiritual de la Universidad Romana, pero en 1590 fue como teólogo, con el Cardenal Gaetano, a la embajada que Sixto V estaba entonces enviando a Francia, para proteger los intereses de la Iglesia en medio de los problemas ocasionados por las guerras civiles.

Asimismo por ese tiempo integró la comisión final para la revisión del texto de la Vulgata. Esta revisión había sido requerida por el Concilio de Trento, y los papas posteriores habían trabajado sobre el objetivo y casi habían llegado a completarlo. En 1597 Clemente VIII lo llamó de vuelta a Roma y lo hizo su propio teólogo y adicionalmente Examinador de Obispos y Consultor del Santo Oficio. Más tarde, en 1599 lo hizo Cardenal-Pastor del título de Santa María in viâ ,alegando como razón para esta promoción que "la Iglesia de Dios no tenía otro igual en erudición".

Su espíritu de predicador, su singular delicadeza de conciencia y libertad de pecado, su espíritu de humildad y pobreza, junto con el desinterés con el que se mostró tanto bajo sus hábitos de cardenal como bajo su ropaje de jesuita, su pródiga caridad con los pobres, su devoción al trabajo, se combinaron para impresionar a aquellos que lo conocieron íntimamente con la sensación de que él estaba entre los santos. De acuerdo con esto, cuando murió, fue la expectativa general que su causa sería prontamente introducida. Y así fue, bajo Urbano VIII en 1627, cuando se apelo a su titulación como Venerable. Pero un obstáculo técnico, surgido de la legislación general del propio Urbano VIII con relación a las beatificaciones, requirió su prórroga en ese momento. Aunque fue reintroducida en diversas ocasiones (1675, 1714, 1752 y 1832), y aunque en cada ocasión hubo una gran preponderancia de votos en favor de la beatificación, sólo después de muchos años tuvo un resultado exitoso. Bellarmine fue finalmente canonizado por el Papa Pío XI en 1930, y declarado Doctor de la Iglesia Universal en 1931. Es el santo patrón de los catequistas.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Suele ser representado con sotana, birrete magisterial y un libro, o con las insignias cardenalicias.

Altar de San Felipe de Jesús

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Éste es un altar a San Felipe de Jesús y agrupa en su eje temático la figura del misionero martirizado en tierras extranjeras. Tanto este santo como San Bartolomé Gutiérrez y el beato Bartolomé Díaz Laurel son mexicanos y sufrieron en Japón el suplicio que los llevó a la muerte. Los tres se insertan en un periodo de creciente flujo entre México, su principal puerto del pacífico, Acapulco, y Filipinas, esto mediante el galeón cuyo servicio regular había ya empezado desde 1571. Dicho flujo hizo que ya en el año 1597 fueran varios los miles de cristianos en Japón. San Felipe de Jesús fue martirizado en 1597, Bartolomé Díaz Laurel en 1627 y San Bartolomé Gutiérrez en 1632, cada uno en un grupo distinto de religiosos capturados y posteriormente ejecutados. Asimismo, estos suplicios eran el resultado de las crueles persecuciones por parte de los gobernantes japoneses provocadas por su creencia de que tales predicaciones podían ser el inicio de una campaña de conquista militar.

Estudio de las obras

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Título de la obra: San Bartolomé Gutiérrez

  • Autor de la obra: Anónimo
  • Dimensiones: 156 X 50 cm
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada
  • Fecha: Segunda mitad del siglo XIX
  • Ubicación: Lado izquierdo del altar de San Felipe de Jesús
  • Elementos formales: Hombre joven e imberbe vestido con hábito negro. Sus manos se encuentran sobre su pecho y en su brazo derecho sostiene una palma.
  • Interpretación: Escultura de San Bartolomé Gutiérrez vestido con el hábito agustino. Se representa con una palma debido a que sufrió el martirio.
  • Estado de conservación:

Bueno, solamente presenta deposición de polvo sobre la superficie.

  • Recomendaciones:

Limpieza periódica en seco para eliminar la materia depositada sobre la superficie de la obra.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: San Bartolomé Gutiérrez

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Nació en México en 1580. Muy joven entró en la Orden de San Agustín. Este beato mexicano y seis compañeros suyos pasarían inadvertidos de no ser por la orden Agustina, la cual divulgó sus méritos y martirio. A los dieciséis años ingresó en la orden Agustina, en el convento de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús, hasta ser ordenado de sacerdote, ya sacerdote, pidió ser enviado a las misiones. Con Fray Pedro Solís, viajó en 1605 a Manila en donde ocupó primero durante seis años el cargo de maestro de novicios. Por fin, en 1612, se embarcó para Japón. En 1613 el emperador Taicosama expulsó a todos los misioneros. Bartolomé regresó a Manila, pero a petición de sus fieles, al cabo de cinco años pudo volver disfrazado a Japón, donde a pesar de las persecuciones trabajó quince años, predicó ocultamente y logró numerosas conversiones. Al fin, traicionado, lo aprehendieron, y después de muy crueles suplicios, entre ellos la quemadura en aguas sulfurosas, lo hicieron morir a fuego lento en Omura, Japón, el 3 de septiembre de 1632.

Se le atribuyen obras escritas; las más conocidas son relatos sobre mártires sacrificados en Japón y una carta en la vigilia de su martirio, en la cual expresa: "... Mañana u otro día se ejecutará la sentencia de quemarnos vivos, como el emperador lo tiene mandado... Estamos prestos y alegres para dar la vida por su amor y su evangelio. Sea el Señor de Misericordias loado en las maravillas que usa con nosotros tan indignos"; probablemente la dirigió a fray Pedro de Zúñiga; la firmaron él mismo, Vicente de San Antonio y Francisco de Jesús (agustinos), Gida Antonio (jesuita), y Jerónimo de la Cruz y Gabriel (franciscanos.

Fue beatificado por el Papa Pío IX el 22 de mayo de 1867. En la actualidad, su canonización continúa vigente.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Se le representa en la hoguera atado a un poste.

 

  • clip_image004Título de la obra: San Felipe de Jesús
  • Autor de la obra: Anónimo
  • Dimensiones: 187 X 80 cm.
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada
  • Fecha: Segunda mitad del siglo XIX
  • Ubicación: Al centro del altar de San Felipe de Jesús.
  • Elementos formales: Hombre joven vestido con hábito café y cordón a la cintura con cinco nudos. En su brazo izquierdo sostiene una cruz y dos lanzas, su mano se encuentra sobre su pecho.
  • Interpretación:

Se trata de San Felipe de Jesús, mártir mexicano. Está vestido con el hábito franciscano, su cordón representa las cinco llagas de Jesús. La cruz y flechas hacen alusión a su martirio.

  • Estado de conservación:

Bueno, al parecer solo presenta polvo en superficie. Sin embargo a través del cristal es difícil percibir realmente el estado de conservación de la obra.

  • Recomendaciones:

Limpieza periódica en seco para eliminar la materia depositada sobre la superficie de la obra.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: San Felipe de Jesús

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Nacido en México en 1572, muerto en Nagasaki a comienzos de febrero de 1597. Aunque fue extraordinariamente frívolo cuando era joven, se unió a los Franciscanos Descalzos de la Provincia de San Diego fundado por San Pedro Bautista, con quien más tarde sufrió el martirio. Luego de algunos meses en la Orden, Felipe llegó a cansarse de la vida monástica, dejó a los Franciscanos en 1589, estudió una carrera mercantil, y fue a las Filipinas, en donde llevó una vida de placer. Más tarde anheló reingresar a los Franciscanos y nuevamente fue admitido en Manila en 1590.

Después de algunos años, estuvo para ser ordenado en el monasterio de México, y estando vacante en aquel entonces la Sede episcopal de Manila se embarcó en el galeón “San Felipe” el 12 de julio de 1596, pero una tormenta empujó la embarcación sobre las costas de Japón. Luego de muchas horas de borrasca, comenzaron a nadar los tiburones alrededor del galeón y se vio en el cielo, hacia la parte de Japón, una resplandeciente cruz blanca que, después de tornarse rojiza, se ocultó en una nube; por tanto, se cree que ésta fue la premonición de su destino en aquellas tierras.

El gobernador de la provincia confiscó el barco y encarceló a su tripulación y los pasajeros, entre quienes estaban otros franciscanos como Juan de Zamora, dos Agustinos y un Dominico. Por otro lado, el hallazgo de soldados, cañones y municiones en el barco condujo a la sospecha de que estaban destinados a conquistar el Japón y que los misioneros iban solamente a preparar el camino para los soldados. Esto también fue declarado, falsa e injustificadamente, por uno de la tripulación.

Aquello hizo enfurecer al Emperador Japonés Hideyoshi, generalmente llamado Taicosama por los europeos. Él ordenó el 8 de diciembre de 1596 el arresto de los franciscanos en el monasterio de Miako, ahora Kyoto, a donde había ido San Felipe. Los religiosos fueron mantenidos prisioneros hasta el 30 de diciembre y después fueron transferidos a la prisión de la ciudad. Eran seis franciscanos, diecisiete terciarios japoneses y el jesuita japonés Paul Miki con sus dos sirvientes nativos. Las orejas de los prisioneros fueron cercenadas el 3 de enero de 1597 y fueron exhibidos a lo largo de las calles de Kyoto; el 21 de enero fueron llevados a Osaka, y desde allí a Nagasaki, a donde llegaron el 5 de febrero. Se les llevó a una montaña cercana a la ciudad, Monte de los Mártires, en donde fueron clavados sobre cruces donde seguidamente fueron atravesados con lanzas. San Felipe fue beatificado en 1627 por Urbano VIII, y, junto a sus compañeros, canonizado el 8 de junio de 1862 por Pío IX. Es el santo patrón de la ciudad de México.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Se le representa con el hábito marrón de su orden, abrazando la cruz o sujeto a ella mediante argollas en el cuello, las muñecas y las canillas, y atravesado por dos lanzas.

Título de la obra: Beato Bartolomé Díaz Laurel

  • clip_image006Autor de la obra: Anónimo
  • Dimensiones: 174 X 58 cm
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada con ojos de vidrio
  • Fecha: Segunda mitad del siglo XIX
  • Ubicación: Lado derecho del altar de San Felipe de Jesús.
  • Elementos formales: Hombre joven e imberbe, vestido con hábito café y cordón con cinco nudos. Su mirada está ligeramente elevada.
  • Interpretación:

Se trata de San Bartolomé Díaz Laurel vestido con el hábito franciscano.

  • Estado de conservación:

Bueno, únicamente presenta deposición de polvo y un faltante en la mano izquierda.

  • Recomendaciones:

Se recomienda la limpieza periódica en seco con el fin de eliminar el polvo depositado sobre la superficie de la obra. Se propone una evaluación mas profunda del faltante en vías de determinar si resulta necesaria la reposición del faltante, con el fin de evitar un peor daño a la zona de la mano.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: Bartolomé Díaz Laurel.

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Nació en la ciudad de los Reyes y Puerto de Acapulco en el Barrio del Pozo de la Nación, en 1599, cuando se realizaba en este bello puerto la famosa Feria de la Nao de China. Desde su niñez se despertó su fervor religioso. Ingresó en el noviciado del Convento de San Buena Ventura en Valladolid, hoy Morelia, Michoacán, donde recibió el hábito el 13 de mayo de 1615 a cargo del Fray Miguel Tolón.

Este franciscano fue misionero, catequista y enfermero en México de 1617 a 1619. Viajó a Filipinas como muchos misioneros para servir a la causa de Dios en 1620 permaneciendo 3 años y después estuvo en Japón desde 1623 hasta 1627.

En Manila estuvo al servicio del Padre Fray Francisco de Santa María atendiendo a enfermos, su aprendizaje con el lenguaje japonés le ayudó para conocer muchas enfermedades y medicamentos. En Nagasaki se unió al Padre Fray Francisco de Santa María y al catequista japonés Fray Antonio de San Francisco.

Mientras realizaba junto con otros misioneros una gran campaña de catequización en un lugar peligroso donde eran perseguidos con crueldad, para su desgracia fueron detenidos en mayo de 1627 y fueron llevados a Amura para ser juzgados y después fueron trasladados a Nagasaki para cumplir la sentencia de morir a fuego lento el 17 de Agosto de 1627 en la colina de Nishisaka.

El mártir acapulqueño Bartolomé Días Laurel fue beatificado el 17 de julio de 1867 por el Papa Pío IX en un grupo de 205 mártires del Japón, encabezados por Alfonso Navarrete O.P.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Se le suele representar con su hábito café y el lazo de los cinco nudos propios de la orden franciscana. Asimismo, suele aparecer joven, dado que murió martirizado a los 28 años.

Altar de santo Domingo de Guzmán

 

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Este altar tiene como personaje central a santo Domingo de Guzmán, a los lados del cual se encuentran san Bernardo y san Antonio de Padua, tres de los grandes luchadores contra la herejía y predicadores de la palabra de Dios. Las vidas de los tres se desarrollaron principalmente en Francia y combatieron en especial a los albigenses, los cuales eran seguidores de la herejía más importante dentro de la Iglesia católica durante la edad media.

En realidad, en el tiempo en que vivieron estos tres santos -el siglo XVII y XVIII- Francia, Flandes, Renania, y hasta Inglaterra y Lombardía, estaban llenos de herejías consideradas verdaderamente perniciosas: los cátaros, los valdenses o pobres de Lyón, y otras herejías procedentes del dualístico maniqueísmo oriental. Negaban los dogmas católicos, la unicidad de Dios, la redención por la cruz de Cristo, etc.

Desde San Bernardo, sobre todo, se venía luchando contra ellos sin conseguir grandes resultados. Santo Domingo, la primera noche de su estancia en Tolosa, se encontró con uno de ellos, su propio huésped, quedando horrorizado. Le pidió razón de sus errores y el hereje se defendió como pudo. Hasta que, al fin, profundamente impresionado por el amor y la ternura con que le hablaba Domingo, reconoció sus propios errores y abandonó la herejía. San Antonio, en sus predicaciones en Francia, tomó parte directa en la ruda campaña emprendida por Santo Domingo de Guzmán y sus hijos contra los albigenses. Sus contemporáneos le llamaron "Martillo de los herejes". En un principio encontró fuerte resistencia, con gente que impedía la asistencia a sus sermones, pero entonces, según se dice, el santo recurrió a la eficacia del milagro. Antonio consiguió triunfos impresionantes contra los herejes, y de tal modo supo adueñarse del terreno, que en todas partes provocaba la reacción del pueblo contra la herejía.

Estudio de las obras

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Título de la obra: San Bernardo

  • Autor de la obra: Anónimo
  • Dimensiones: 170 X 65 cm
  • Técnica: Media talla pintada y barnizada con ojos de vidrio
  • Fecha: Segunda mitad el siglo XIX
  • Ubicación: Lado izquierdo del altar de santo Domingo de Guzmán al oriente sobre la nave principal
  • Elementos formales: Representación de un hombre barbado de edad media, con el cabello castaño y tez blanca, Viste un hábito amarillo con un cinturón negro en la cintura. Su mano derecha se flexiona hacia el frente y la izquierda descansa sobre el pecho del personaje.
  • Interpretación/ descripción icnográfica:

La figura representa a San Bernardo, posiblemente en predicación.

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: San Bernardo

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Nació en Fontaines, Francia, en 1090. Fue religioso cisterciense, abad de Claraval y uno de los grandes doctores de la Iglesia, hijo de una familia noble de Borgoña, compuesta por siete hermanos que lo siguieron a la vida religiosa, juntamente con el padre y el tío. Cuatro de sus hermanos fueron beatificados. Cuando ingresó a la abadía Citaux, lo hizo acompañado por treinta y un candidatos, a los cuales había convencido con su apasionada elocuencia.

Sin embargo, no pudo, como lo hubiera deseado, dedicarse a la contemplación y hubo de hacerlo, en cambio, y durante muchos años, a la predicación, la vida pública y aun la política. No solamente fue religioso contemplativo sino también uno de los grandes teólogos medievales, consejero de papas, reformador de costumbres, escritor y predicador incansable. Fundó monasterios, impulsó la segunda cruzada, luchó contra el antipapa Anacleto, el filósofo Pedro Abelardo y la herejía albigense. Murió en 1152.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Se representa vestido con la cogulla blanca de Císter, portando instrumentos de la Pasión y un corazón sobre el pecho colgando de una cinta celeste, que reemplaza el pectoral abacial. A veces porta báculo abacial, mitra en el suelo simbolizando las dignidades episcopales rechazadas; libro, debido a su intensa actividad literaria y diablo a sus pies como referencia a las numerosas ocasiones en las que éste fue vencido por el santo, según relatan extensamente sus primeros biógrafos.

Aunque no existe una vera efigies propiamente dicha, la fisonomía de san Bernardo se basa en el retrato literario realizado por Gofrado de Auxerre en la Vita Prima: “su cuerpo era esbelto y delgado, sumamente fino su cutis y las mejillas ligeramente sonrosadas (…) Su cabello era blondo y su barba rubia” Puede lucir, además, una tonsura monacal que le rodea prácticamente toda la cabeza; suele estar solo, leyendo o rezando, o bien acompañado de otros santos fundadores.

d) Fuentes documentales y científicas del tema:

Todas las biografías de san Bernardo, incluida la que Santiago de la Vorágine escribió en la Leyenda Dorada, se basan en la Vita Prima escrita por Guillermo de Saint Thierry, Arnaldo de Bonaval y Gofredo de Auxerre, contemporáneos del santo. Es, pues, la principal fuente iconográfica sobre san Bernardo; pero no la única, pues habría que incluir sus propios escritos, algunos de los cuales dieron origen a representaciones alegóricas singulares que habrían de incorporarse como episodios verdaderos en las biografías posteriores.

 

clip_image006Título de la obra: Santo Domingo de Guzmán

  • Autor de la obra: Anónimo
  • Dimensiones: 160 X 80 cm.
  • Técnica: Media talla, pintada y barnizada con ojos de vidrio
  • Fecha: Segunda mitad el siglo XIX
  • Ubicación: Al centro del altar de santo Domingo de Guzmán al oriente sobre la nave principal
  • Elementos formales: Hombre barbado de edad media, con cabello castaño y tez clara, viste un manto blanco y capa negra. Con su mano derecha sostiene un báculo. Su mirada se encuentra dirigida a lo alto.
  • Interpretación:

Escultura de Santo Domingo, vestido con el hábito propio de los dominicos. Con su mano derecha sostiene un báculo con la cruz dominica que se representa con la flor de lis.

  • Estado de conservación:

Bueno, únicamente presenta deposición de polvo sobre la superficie.

  • Recomendaciones:

Limpieza periódica con brochuelo de cerda suave para eliminar el polvo superficial

  • Estudio iconológico:

a) Personajes: Santo Domingo de Guzmán

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Domingo nace en Castilla la Vieja en 1170. Convertido muy pronto en canónigo de Osma, acompaña a su obispo a Languedoc para unirse a los cistercienses que intentaban convertir a los herejes albigenses. A la muerte del obispo, en 1207, Domingo pasa a dirigir la misión, predicando sin descanso, esforzándose por llevar una vida de extraordinaria sencillez, viviendo en medio de los laicos, rodeándose de algunos compañeros con los que se entrega a la oración, al estudio y a la penitencia.

El apostolado de Domingo entre los cátaros y los albigenses fracasa, pero en 1215 se dirige a Roma, al concilio de Letrán, y el año siguiente obtiene del papa Inocencio III la autorización para fundar la orden de los Hermanos predicadores. Los últimos años de su vida están consagrados a la organización de ésta y a varios viajes misioneros a Francia e Italia. Muere en Bolonia, a donde se había dirigido para presidir el capítulo general de su orden, en 1221.

La leyenda ha añadido mucho a esta vida. Su nacimiento, como el de Cristo y el de todos los grandes santos, habría sido anunciado por numerosos presagios. Su madre, especialmente, habría visto en sueños al hijo que esperaba marcado en la frente con una estrella y acompañado por un perro blanco y negro que llevaba en la boca una antorcha encendida.

Esta visión, construida sobre un juego de palabras en el que la palabra Dominicus se asemejaría a la expresión Domini canis (perro del Señor) fue interpretada como un presagio que subrayaría cómo Domingo sería el perro guardián de la Iglesia contra la herejía. Numerosos milagros fueron atribuidos también al santo durante su predicación, especialmente la resurrección de un joven muerto de una caída de caballo y el salvamento de peregrinos que iban a ahogarse al intentar atravesar el Garona para dirigirse a Santiago de Compostela.

c) Representaciones a través de la historia:

Los principales acontecimientos de su vida han dado lugar en todos los casos a numerosas y variadas imágenes: la visión de su madre antes de nacer; los diferentes episodios de la predicación en Languedoc, especialmente los milagros; la fundación de la orden de los dominicos; la muerte del santo. A esto se añaden varias escenas legendarias: la aparición de la Virgen del Rosario a santo Domingo en Albi (esta tradición surge a partir del siglo XV); el encuentro fraternal de santo Domingo y san Francisco; la visión de las dos escaleras celestiales: un hermano dominico ve en sueños dos escaleras sujetas por Cristo y por la Virgen que sirven para hacer subir al cielo el alma de santo Domingo.

d) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Santo Domingo aparece casi siempre revestido con el hábito de su orden: túnica blanca y manto negro. Una estrella brilla en su frente o por encima de su cabeza. A veces hay un perro a su lado. Se le suele representar también con el libro y el báculo rematado por una cruz florecida. El emblema de su orden.

e) Fuentes documentales y científicas del tema:

GELABERT, J. M. (ed.), Santo Domingo de Guzmán visto por sus contemporáneos, Madrid, B.A.C, 1966

IBAÑEZ, Perez. A.C. Iconografía de santo Domingo de Guzman en Burgos. Cuadernos de arte e iconografía VI, II (1993), pp. 507-514.

 

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Título de la obra: San Antonio de Padua

Autor de la obra: Anónimo

Dimensiones: 163 X 60 cm.

Técnica: Media talla, pintada y barnizada

Fecha: Segunda mitad del siglo XIX

Ubicación: Lado derecho del altar de santo Domingo de Guzmán al oriente sobre la nave principal

Elementos formales: Representación de hombre joven e imberbe de piel clara y cabello obscuro, se presenta de pie y de frente. Viste un sayal café y cinculo. Entre sus brazos sostiene a un niño pequeño.

Interpretación:

Escultura de San Antonio de Padua, vestido con el hábito franciscano. Suele ser representado con el niño Jesús, debido a la gran devoción que le tenía.

Estado de conservación:

Presenta una capa de polvo superficial y algunas manchas blancas en superficie.

Recomendaciones:

Limpieza periódica con brochuela de cerda suave para eliminar la capa de polvo.

Estudio iconológico:

a) Personajes: San Antonio de Padua y el niño Jesús.

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

San Antonio de Padua es, después de San Francisco de Asís, el más popular de los santos franciscanos. Nació en Lisboa en 1195 y sólo pasó en Padua los dos últimos años de su vida. Después de haber estudiado en el convento de Santa Cruz de Coimbra, en 1220 ingresó en la orden de los hermanos menores, donde cambió su nombre de pila, Fernando, por el de Antonio. Después de haber enseñado teología en Bolonia, recorrió el sur y el centro de Francia, predicando en Arles, Montpellier, Puy, Limoges y Bourges. En 1227 participó en el capítulo general de Asís. En 1230 se ocupó de la traslación de los restos de San Francisco. Predicó en Padua y allí murió a los 36 años, en 1231. Fue canonizado sólo un año después de su muerte, en 1232.

c) PATRONAZGOS

Hasta finales del siglo XV, el culto de san Antonio permaneció localizado en Padua. A partir del siglo siguiente se convirtió, en principio, en el santo nacional de los portugueses, que ponen bajo su advocación las iglesias que edifican en el extranjero; y luego en un santo universal.

Se lo invocaba para el salvamento de los náufragos y la liberación de los prisioneros. Los marinos portugueses lo invocaban para tener buen viento en las velas, fijando su imagen en el mástil del barco. En la actualidad se lo invoca sobre todo para recuperar los objetos perdidos. No obstante, no hay huella de este último patronazgo antes del siglo XVII. Parece ser que se debe a un juego de palabras con su nombre: se le llamaba Antonio de Pade o de Pave, abreviatura de Padua (Padova). De ahí se pasó a atribuirle el don de recuperar los épaves, es decir, los bienes perdidos.

d) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Se le representa con hábito de franciscano, ceñido a la cintura por un cíngulo. Los atributos muy numerosos que se le asignan son en su mayoría tardíos y a veces tomados de otros santos: las llamas que brotan de su mano derecha proceden de una confusión iconográfica con su homónimo San Antonio Abad; el corazón inflamado que sustituyó luego a las llamas viene de San Agustín; la rama de lirio parece estar tomada de su panegirista, San Bernardino de Siena. En todo caso, puede comprobarse que el lirio abierto no se le concedió como atributo antes de 1450, fecha de la canonización de San Bernardino.

El Niño Jesús alude a una aparición que tuvo en su habitación. Se convirtió en su atributo más popular, pero sólo después del siglo XVI, siendo puesto de moda por el arte barroco de la Contrarreforma.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Altar de cristo divino preso

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Lo esencial en este altar es la figura de Cristo divino preso, que es una de las representaciones de la pasión de Cristo. Así, la presencia de la Virgen Dolorosa puede ser comprendida al tener en cuenta que el significado de ésta está íntimamente relacionado con la crucifixión y, por extensión, con la pasión de Cristo. La Virgen experimenta dolor en la medida en la que sobreviene el sufrimiento de Jesús; de modo que ambas figuras están profundamente entrelazadas.

En cuanto a la figura de san Pascual Bailón, lo que la justifica es el amor tan ferviente que este santo tuvo por la Sagrada Eucaristía. En efecto, la Eucaristía se considera un Sacramento, un rito central de la religión cristiana en el que el pan y el vino son consagrados por un ministro ordenado y tomados por éste y por los miembros de una congregación. Aquí, lo crucial es que el pan y el vino son el cuerpo y la sangre de Cristo. De modo que la razón por la cual aparece san Pascual Bailón es precisamente por la conexión entre el objeto de su mayor fervor, la Eucaristía y la hostia, y Cristo mismo desde un aspecto corporal.

San Pascual Bailón experimentó también un amor ardiente por la Virgen. Se cuenta que él ayudaba cada día en el mayor número de misas que le era posible y trataba de demostrar de cuantas maneras le fuera posible su gran amor a Jesús y a María. Un día un humilde religioso se asomó por la ventana y vio a Pascual danzando ante un cuadro de la Sma. Virgen y diciéndole: "Señora: no puedo ofrecerte grandes cualidades, porque no las tengo, pero te ofrezco mi danza campesina en tu honor". Pocos minutos después el religioso aquel se encontró con el santo y lo vio tan lleno de alegría en el rostro como nunca antes lo había visto así. Cuando los padres oyeron esto, unos se rieron, otros se pusieron muy serios, pero nadie comentó nada.

Estudio de las obras

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Título de la obra: Virgen Dolorosa

Autor de la obra: Anónimo

Dimensiones: 156 X 60 cm.

Técnica: Media talla pintada y barnizada con ojos de vidrio

Fecha: Segunda mitad del siglo XIX

Ubicación: Lado derecho del altar de cristo divino preso al poniente sobre la nave principal

Elementos formales:

Representación de mujer de edad media, vestida con tunica púrpura y manto azul, sus manos se estrecha al frente a la altura de su pecho y su mirada es de dolor.

Interpretación/ descripción icnográfica:

Representación de la Virgen Maria que hace alusión a los momentos vividos en la pasión y crucifixión de su Hijo Jesús.

Estado de conservación:

Bueno, únicamente presenta una capa de polvo superficial.

Recomendaciones:

Limpieza periódica con brochuelo de cerda suave en vías de eliminar el polvo y la suciedad superficial.

Estudio iconológico:

a) Personajes: Virgen Maria (dolorosa).

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

El misterio de la participación de la Virgen madre dolorosa en la pasión y muerte de su Hijo es probablemente el acontecimiento evangélico que ha encontrado un eco más amplio y más intenso en la religiosidad popular, en determinados ejercicios de piedad (Vía crucis, Vía Matris...) y, en proporción con los demás misterios, también en la liturgia cristiana de oriente y de occidente. Es curioso cómo estas tres dimensiones de la piedad están idealmente unidas en la liturgia de rito romano en el Stábat Mater, atribuido a Jacopone de Todi, secuencia nacida en un contexto de intensa religiosidad popular, utilizada de varias maneras en los ejercicios piadosos y, aunque de forma facultativa, presente en la liturgia de las horas y en la liturgia de la palabra de la misa del 15 de septiembre de la Virgen de los Dolores. Esta singularidad revela que las tres áreas de piedad que hemos señalado, dejando aparte ciertas intemperancias ocasionales, reflejan agudamente lo esencial del misterio evangélico.

Pero el dolor de la Virgen, aunque encuentra en el misterio de la cruz su primera y última significación, fue captado por la piedad mariana también en otros acontecimientos de la vida de su Hijo en los que la madre participó personalmente. En general, se suele considerar el dolor de la Virgen en la infancia de Jesús y no sólo en su pasión. La meditación cristiana captó y en cierto modo fue codificando progresivamente a lo largo de los siglos siete sucesos dolorosos, siete episodios bíblicos en los que está atestiguada expresamente o intuida por la tradición la participación de María. Se recuerda la subida al templo de José y de María para presentar allí a Jesús a los cuarenta días de su nacimiento, con la relativa profecía del anciano Simeón: “Una espada atravesará tu alma” (Lc. 2, 34-35). Espada que es, “según parece, la progresiva revelación que Dios le hace de la suerte de su Hijo”; espada que penetrando en María le hará sufrir; espada que penetrando en María le hará sufrir; espada símbolo del camino doloroso de la Virgen, que en la tradición posterior será asumida como signo plástico de los dolores sufridos por la madre del redentor y representada luego en número de siete puñales clavados en el corazón de la Virgen. El camino de fe de la Virgen se vio muy pronto marcado por un nuevo suceso doloroso: la huida a Egipto con Jesús y José (Mt. 2, 13-14). Y una vez más, durante la infancia de Jesús, el suceso de la pérdida en Jerusalén y la búsqueda ansiosa y dolorida de María y de José (Lc 2, 43ss), que se concluirá con el hallazgo del Hijo en el templo, nuevo motivo de meditación y de interpretación sobre la voluntad de Dios en el corazón de la madre. La contemplación de la tradición ha querido descubrir en la subida de Jesús con la cruz al Calvario la experiencia síntesis del camino de fe de la madre, y aunque los evangelios no mencionan nada de eso, la piedad tradicional ve también la presencia de María en el encuentro de Cristo con las mujeres (Lc 23, 26-27). Como ya se ha dicho, es en el acontecimiento de la crucifixión donde encontramos el significado primero y último de la Dolorosa: “Estaban en pie junto a la cruz de Jesús su madre, María de Cleofás, hermana de su madre, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo que él amaba, dijo a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu madre” (Jn. 19. 25-27a). Y una vez más la devoción de los fieles quiso prolongar la participación amorosa de la madre en la muerte redentora del Hijo recordando, como en un díptico, la acogida en el regazo de María de Jesús bajado de la cruz (Mc 15, 42), acontecimiento objeto de atención particular por parte de pintores y escultores, y la entrega al sepulcro del cuerpo exánime de su Hijo (Jn 19, 40-42a).

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Se ha tomado como símbolo de dolor en María una espada, teniendo en cuenta la profecía de Simeón: "Una espada te atravesará el alma" (Lc. 2, 35).
El número simbólico de siete espadas es el que ha predominado sobre todo a partir del s. XV.

No existe un acuerdo de cómo llamar a las efigies de la Virgen Dolorosa.
Se pueden hacer tres grupos:

1.- Virgen de la Piedad.

Se representa a María sentada en el suelo o sobre una piedra, al pie de la cruz y con el Hijo muerto en su regazo.

Esta efigie es muy famosa en el Renacimiento, y sobre todo, en Italia, en donde Miguel Ángel hizo sus tres conocidas imágenes de la Piedad, destacándose la que se encuentra en la basílica de San Pedro del Vaticano, con la peculiaridad de que el artista ha puesto su nombre en la cinta que pasa por el corazón de la Virgen.
En España un representante en el barroco lo tenemos en las tallas de Gregorio Fernández.
2.- Virgen de los Dolores o de las Angustias.

Suele aparecer con ambos brazos abiertos y como exclamando, situada al pie de la cruz, aquel grito de dolor: "Oh vosotros, que camináis, atended y ved si hay dolor semejante al mío."

La imagen suele tener en su corazón siete espadas, representando los dolores que ha fijado la tradición.

3.- La Soledad.

Esta advocación tiene su origen en la capilla frente al Calvario en que, según una tradición, María se quedó viviendo en el Calvario hasta que Jesús resucitó; contemplando los clavos y la corona de espinas... en triste soledad.
Las características de esta imagen son: La Virgen se viste de negro y llora silenciosamente, las manos atenazadas por el sufrimiento, no necesita espada para declarar el dolor.

 

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Título de la obra: Cristo Divino Preso

Autor de la obra: Anónimo

Dimensiones: 160 X 54 cm.

Técnica: Imagen de madera para vestir con ojos de vidrio y pelo natural

Fecha: Se sabe que esta escultura perteneció al Antiguo Templo de Santo Domingo

Ubicación: Al centro del altar de Cristo divino preso al poniente sobre la nave principal

Elementos formales:

Hombre de edad media barbado y con el cabello largo. Viste una túnica púrpura con decorado en dorado. Sobre su cabeza se observa una corona de espinas, y sus manos se encuentran atadas con un cordón dorado. En su rostro se hacen presentes algunas heridas y sangre.

Interpretación Representación de Cristo preso en el momento de la Pasión.

Estado de conservación: Bueno, sólo presenta una capa de suciedad y polvo cubriendo la superficie.

Recomendaciones: Tratamientos de limpieza en la vestimenta y la superficie general de la obra.

Estudio iconológico:

a) Personajes: Cristo

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Cristo preso es una de las escenas que conforman la pasión de Cristo. Esta escena se puede situar en un punto intermedio entre las burlas que sufrió Jesús por parte de los soldados romanos cuando éstos le pusieron la corona de espinas extraída de una planta local y cuando tuvo que cargar la cruz rumbo al monte en el que sería crucificado.

c) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Evidentemente, el atributo principal en Cristo divino preso es aquello con lo cual está sujeto, atado: normalmente es un lazo. Asimismo, suelen aparecer otros elementos que denotan la inserción de Jesús en el suplicio que experimentó, como la corona de espinas o diversas heridas.

d) Fuentes documentales y científicas del tema: Las descripciones más extensas y detalladas de la vida y muerte de Jesús han de ser encontradas en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan

 

clip_image008Título de la obra: San Pascual Bailón

Autor de la obra: Anónimo

Dimensiones: 174 X 58 cm.

Técnica: Media talla pintada y barnizada

Fecha: Segunda mitad del siglo XIX

Ubicación: Lado izquierdo del altar de cristo divino preso al poniente sobre la nave principal

Elementos formales:

Representación de un hombre joven e imberbe, se muestra de pie y de frente con un hábito café y un cordón en la cintura. Sus manos se estrechan al frente a la altura de su pecho y su mirada se desvía hacia el lado superior derecho.

Interpretación:

Escultura de San Pascual, vistiendo el hábito propio de su orden.

§ Estado de conservación: Bueno, únicamente presenta un poco de polvo en la superficie.

§ Recomendaciones: Limpieza periódica con brochuelo de pelo suave para eliminar el polvo.

§ Estudio iconológico:

a) Personajes: San Pascual Bailón.

b) Consideraciones académicas e históricas acerca del tema o personaje:

Nacido en Torre-Hermosa, en el reino de Aragón, en 1540, en la festividad de Pentecostés; lo que se llama en España “La Venida del Espíritu Santo” (Pasch of the Holy Ghost). De esta última expresión se derivó el nombre Pascual.

Su más grande amor durante toda la vida fue la Sagrada Eucaristía. Decía el dueño de la finca en el cual trabajaba como pastor que el mejor regalo que le podía ofrecer al Niño Pascual era permitirle asistir algún día entre semana a la Santa Misa. Desde los campos donde cuidaba las ovejas de su amo, alcanzaba a ver la torre del pueblo y de vez en cuando se arrodillaba a adorar el Santísimo Sacramento, desde esas lejanías. En esos tiempos se acostumbraba que al elevar la hostia el sacerdote en la misa, se diera un toque de campanas. Cuando el pastorcito Pascual oía la campana, se arrodillaba allá en su campo, mirando hacia el templo y adoraba a Jesucristo presente en la Santa Hostia

Se dice que un día se le aparecieron santa Clara y san Francisco diciéndole que habría de servir a la orden franciscana, entonces dejó su casa y en 1564 ingresó a la orden de franciscanos. Murió en la Villa Real el 15 de mayo de 1592. Durante su funeral, se mantuvo el ataúd descubierto y en el momento de la elevación de la Santa Hostia en la misa, los presentes vieron con admiración que abría y cerraba por dos veces sus ojos. Incluso su cadáver quería adorar a Cristo en la Eucaristía. Los que lo querían ver eran tantos, que su cadáver lo tuvieron expuesto a la veneración del público por tres días seguidos.

Los milagros que hizo después de su muerte fueron tantos, que el Papa Alejandro VIII lo declaró santo en 1690. El Sumo Pontífice León XIII en 1897, nombró a San Pascual Bailón Patrono de los Congresos Eucarísticos y de la Adoración Nocturna.

Pascual fue beatificado en el año de 1618 y canonizado en 1690. Su culto ha florecido notablemente en su tierra natal y en el sur de Italia. También se ha difundido en Centro y Sudamérica, por medio de la conquista española. En su Carta Apostólica Providentissimus Deus, León XIII declara a San Pascal un especial y celestial protector de los congresos y de las asociaciones eucarísticas. Su fiesta se observa el 17 de mayo. El santo es generalmente presentado en adoración ante la Santa Eucaristía.

c) Representaciones del personaje en la historia:

Se le representa siempre en la edad en que ejercía como pastor, aparece como un joven y en ocasiones como un adolescente.

El episodio que mejor caracteriza la iconografía de san Pascual Bailón es en el que aparece el sacramento Eucarístico mientras rezaba junto al convento de Nuestra Señora de Loreto, y aunque todavía era pastor aparece ya vestido con hábito franciscano.

d) Atributos iconográficos de los personajes representados:

Los más importantes son el cáliz y el ostensorio que casi siempre le muestra un coro de ángeles. Como fraile lego lleva azada, llaves y limosnas, y en el recuerdo de su oficio de pastor suelen acompañarle también unas ovejas, un cayado y un sombrero. Por último como franciscano alcantarino, lleva un rosario atado a un cordón.

e) Fuentes documentales y científicas del tema:

- DE SALES; Ferri. Iconografía popular de San Pascual Bailón. Villarreal, 1992.

- RINCON, García, W. Iconografía de San Pascual Baylón, San Pascual Bailón y su época (1540- 1592), Castellón fundación Caixa, Castelló, 1993.